En Luanda uno ve muchos chinos. Por todas partes: en los supermercardos, en las playas y, sobre todo, en las construcciones de edificios y en las obras civiles. Angola y China, por lo que he averiguado, tienen suscritos varios acuerdos bilaterales. China le compró por adelantado una cantidad exorbitante de petróleo a Angola. Como parte de pago, China les envía contingentes enteros de chinos. Esto incluye no sólo a los ingenieros y la mano de obra calificada: también incluye a los obreros.
Un país con una oferta de mano de obra no calificada que excede con creces la demanda, recibe obreros chinos por montones. Yo supongo que salen más baratos. Algunas personas me han contado que parte de los obreros chinos son reclusos que el gobierno envía para que paguen su condena con trabajo. Globalización penal, podría uno pensar. La mayoría de esos obreros no hablan ni inglés ni portugués. No sé cómo se las arreglan pero lo cierto es que lo hacen.
Los he visto con sus sombreros de paja en los edificios y en las carreteras. También los he visto en la playa con cañas de pescar rudimentarias. No creo que sus condiciones sean muy dignas. Todos los obreros están mal vestidos. Los ingenieros y la mano de obre calificada, en cambio, se pasean en camionetas chinas, van a los supermercados y comen en restaurantes carísimos.
martes, 10 de febrero de 2009
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