martes, 10 de febrero de 2009

Muitos chinos

En Luanda uno ve muchos chinos. Por todas partes: en los supermercardos, en las playas y, sobre todo, en las construcciones de edificios y en las obras civiles. Angola y China, por lo que he averiguado, tienen suscritos varios acuerdos bilaterales. China le compró por adelantado una cantidad exorbitante de petróleo a Angola. Como parte de pago, China les envía contingentes enteros de chinos. Esto incluye no sólo a los ingenieros y la mano de obra calificada: también incluye a los obreros.

Un país con una oferta de mano de obra no calificada que excede con creces la demanda, recibe obreros chinos por montones. Yo supongo que salen más baratos. Algunas personas me han contado que parte de los obreros chinos son reclusos que el gobierno envía para que paguen su condena con trabajo. Globalización penal, podría uno pensar. La mayoría de esos obreros no hablan ni inglés ni portugués. No sé cómo se las arreglan pero lo cierto es que lo hacen.

Los he visto con sus sombreros de paja en los edificios y en las carreteras. También los he visto en la playa con cañas de pescar rudimentarias. No creo que sus condiciones sean muy dignas. Todos los obreros están mal vestidos. Los ingenieros y la mano de obre calificada, en cambio, se pasean en camionetas chinas, van a los supermercados y comen en restaurantes carísimos.

jueves, 5 de febrero de 2009

Los edificios y la búsqueda de apartamento (III)

Como la historia de la búsqueda de apartamento quedó en punta, va entonces el desenlace. Estuvimos varias semanas viendo apartamentos. Ya nos estábamos deseperando y decidimos volver a hablar con el dueño de un apartamento que ya habíamos visto (el que no tenía ventanas) para ver si no lo podía dejar más barato. No sólo nos dijo que no, sino que nos advirtió que si lo tomábamos, nosotros teníamos que pagar por las mejoras. Yo no lo podía creer. Hablando con el tipo (alguien que utilizaba un tono que indicaba que nos estaba haciendo un favor), nos enteramos de otra costumbre local que nos dejó más anonadados que la noticia del pago de las mejoras: la gente cuando firma los contratos de arriendo tiene que pagar por adelantado la totalidad del contrato. Sí, la totalidad. Si firma por un año tiene que pagar doce meses de contado.

Como yo no salia del asombro, el tipo me dijo que él sabía que en otras partes era distinto, pero que así eran las reglas del país. "¿Reglas? ¡Eso se llama abuso cabrón!", me provocó decirle. Todo lo que dijo de ahí en adelante me empezó a molestar y lo terminé odiando. Lo que me daba más empute era que de verdad creía que alquilándonos ese apartamento sin ventanas por 3.000 dólares nos estaba haciendo un favor.

Siga buscando. Nos presentaron un par de agentes inmobiliarios, más serios que los contactos de los amigos de los amigos de los conductores. Nos llevaron a un par de sitios realmente decentes. Uno de los agentes me contó que los edificios de arquitectura austera que tanto me habían llamado la atención, eran donde vivían los portugueses. Son la entrada de la arquitectura moderna a Angola, como oí que decían en un programa de radio. Cuando los portugueses se fueron en el 75, el gobierno de turno los nacionalizó y los repartió. Otra versión, la de un colombiano que conocí, dice que realmente los edificios fueron invadidos cuando se fueron los colonizadores. Cuando comenzó el gobierno del MPL no pudieron hacer nada, porque no tenían registros de propiedad. El gobierno los está legalizando hoy en día. Las vueltas son eternas y hay que pagar muchas gaseosas, que es el eufemismo que utilizan aquí para el soborno.

Sea como sea, en uno de esos apartamentos que nos mostraron los agentes inmobiliarios, conocimos a la dueña. Una mujer simpatiquísima, testigo de jehová. No paraba de hablar. Nos contó que ella vivía en Portugal y que con lo que arrendaba aquí el apartamento, alquilaba en Lisboa una casa de varios cuartos con piscina. Parece que mucha gente hace eso: alquila el apartamento y con el pago adelantado de un año se va a vivir a Europa. O alquila un apartamento en un sitio barato y manda a los hijos a estudiar a un país vecino (donde la educación es mejor y más barata), según nos contaron. El negocio es redondo: usted le alquila un apartamento a un extranjero, se embolsilla 36.000 dólares y chao, deja de trabajar un año.

Lo del año por adelantado nos dificultó aun más la búsqueda porque muy pocas personas hacen un contrato por menos tiempo. Y nadie acepta pagos de arriendo mes a mes. Vimos apartamentos que decíamos, "bueno, este es, por fin". Nada, mínimo un contrato de un año. Intentamos hablar con la dueña de la pensión donde nos estamos quedando, y nos dijo que nos alquilaba la casa por 5 meses, pero que ella podía seguir utilizando el cuarto de al lado para alquilárselo a otras personas. Nos dio pereza y le dijimos que no. Después como que se arrepintió -seguramente vio que se le iba a escapar el negocio- y nos propuso que nos alquilaba la casa -el segundo piso, quiero decir- solo para nosotros. La verdad es que ahí estamos bien: internet (lento como el diablo), cable, muebles y, sobre todo, un lugar limpio. Caro como un verraco, pero limpio.