martes, 15 de septiembre de 2009

Michael See, Ph.D.

Michael, Miguel o Miguelito -se presentó de esas tres formas- me entregó su tarjeta de presentación y, como gesto de deferencia, yo le entregué la mía. Después me arrepentí de haberlo hecho porque era la última que me quedaba y porque me va a tocar hecerle otro pedido de tarjetas a la gorda IT que me odia.

En la parte de arriba de la tarjeta, en letra roja centrada, se lee "Michael See Ph.D." En la línea que le sigue, "Climate-Induced Displacement Advisor". En la parte del medio, en letra azul centrada, "Author, Greenhouse Gas Emissions, Published by Springer Science & Business, 2001". Y, en la parte de abajo están escritos, en la misma letra azul centrada, dos correos electrónicos.

Después de intercambiar tarjetas, Michael buscó en su maletín de cuero, sacó un libro y me dijo que él era un experto en cambio climático. El libro estaba muy trajinado y venía forrado en plástico transparente, de la misma forma en que a uno le forraban los cuadernos y los libros de primaria. Yo me puse a hojearlo mientras él hablaba, pensando en cómo putas me iba a librar de un vendedor de Singapur que en vez de intentar venderme un curso para aprender a hablar inglés en tres meses, me estaba vendiendo un modelo para lidiar con el cambio climático, los desastres naturales y el desplazamiento de personas.

Como un molesto vendedor de herbalife o de biblias, Michael siguió la secuencia típica de ese tipo de papas calientes: "yo ahora estoy muy ocupado pero vaya y hable con fulanito que él de pronto lo puede atender". En efecto, los del Ministerio para la Reintegreación Social le dijeron que nosotros estábamos trabajando con las víctimas de las inundaciones. Él fue y buscó a mi jefe - que estaba en una reunión por fuera de la oficina- y ella, muy querida, se lo mandó a mi esposa. Mi esposa no estaba y me tocó aguantármelo a mí. ¡Esas cosas no se hacen!

Ya en nuestra oficina, le advertí que mi esposa no estaba y que se iba a demorar por lo menos 45 minutos. "No hay problema, yo la espero", me dijo. También le advertí que aunque nosotros teníamos un proyecto de emergencia sobre las inundaciones, que ni ella ni yo trabajábamos en ese tema. Que no, que él esperaba porque mi jefe le había dicho que fuera y hablara con Catalina. A mi la cosa me empezó a parecer rara. Cuando sacó su libro y me dijo que él había sido una de las primeras personas en el mundo que había llamado la atención sobre las consecuencias del cambio climático, me di cuenta que estaba ante un verdadero charlatán. Y claro, me pasó lo que me pasa con todos los vendedores: que me da embarrada y me les aguanto toda la lora.

Michael me habló casi una hora de su "modelo". La verdad no logré entender mucho, pero me acuerdo que sacó un documento que contenía una matriz y me explicó que existían tres modelos que abordaban el tema: el de Naciones Unidas, el del Banco Mundial y el suyo. Que una de las ventajas de su modelo era que tenía un indicador de impacto que se obtenía de una fórmula que tenía en cuenta, entre otras variables, el índice de desarrollo humano de cada país, el número de desplazados y la serie estadística o la probabilidad de desastres naturales.

En la matriz estaba escrito el título del modelo y, para que no quedaran dudas, by "Michael See Ph.D. Author, Greenhouse Emissions... 2001. "Muy interesante Michael", le dije, "pero la verdad es que ese proyecto de las inundaciones ya está en su fase final, pero si quiere déjeme y le busco los contactos de nuestra sede regional que de pronto ellos lo pueden ayudar".